Una esperanza flota en el rincón del
tiempo.
El eterno
invierno de días desafinados
lentamente ha
sucumbido.
Cuantos miedos y
dudas se quedaron
presos por su
propio engaño,
encerrados en
frías celdas
empapeladas con
risas y gemidos.
Tu llegada se
aproxima.
¿Aún conservarás
el sabor agridulce
que tu cuerpo
desprendía al amanecer;
la frágil
silueta de un gato en la oscuridad,
el fuego ansioso
de las hojas secas.
Quiero escuchar
tus pasos...otra vez.
Caminar al
unísono con las huellas olvidadas
en las piedras
muertas del camino.
Las fichas de
dominó están en el suelo...
casi
todas...inmóviles, rotas
ya no seguirán
de pie.
El baile de las
horas está por terminar…
¡la luz se
extinguirá!.
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